Seguidores

Seguidores falsos y cruda realidad

Reconozcámoslo: a todos nos gusta que nos suban los seguidores. Publicas algo, entras un rato después y, si hay nuevos seguidores, sientes ese pequeño chute de ego. Es humano.

Pero seamos honestos por un segundo. ¿De qué nos sirve acumular gente como si fueran cromos?

Últimamente veo perfiles con miles de seguidores que parecen perfiles fantasma: nadie comenta, nadie interactúa, nadie está ahí de verdad. Es como dar una fiesta en un estadio gigante y que la gente se quede mirando el móvil en las gradas sin hablarte. Intentar llenarte el ego de esta forma es estúpido.

Al final, he aprendido que vale más tener a 100 personas que de verdad te escuchan, te debaten y te compran, que a 10.000 que solo te ven pasar mientras hacen scroll en el sofá.

La influencia real no es que te sigan, es que te crean. Así que quizás toca obsesionarse menos con la cifra del perfil y más con cuidar a los que ya están ahí.

¿Cómo se si alguien tiene seguidores falsos?

Es simple y fácil, antes ya he dado una pista, pero por si acaso, te diré que solo basta con mirar el nivel de interacción que tiene. Si por ejemplo una persona tiene 50.000 seguidores en Instagram pero te vas a sus fotos y ves un par de comentarios y 60 likes, esto ya es razón suficiente de sospecha de que ha comprado seguidores falsos.

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